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¿Qué es la falacia de la madurez de las probabilidades?

La falacia de la madurez de las probabilidades, también conocida como ley de los promedios, es un malentendido habitual en el mundo del juego.

La falacia de la madurez de las probabilidades

La falacia de la madurez de las probabilidades, también conocida como ley de los promedios o falacia del jugador, es un malentendido habitual en el mundo del juego. Consiste en creer que, si un suceso no ha ocurrido en mucho tiempo, «le toca» y tiene más probabilidades de ocurrir en un futuro próximo.

Esta creencia parte de la suposición de que la probabilidad de un suceso se ve afectada por los sucesos pasados. Sin embargo, la probabilidad es en realidad una medida de lo probable que es que ocurra un suceso, basada en la proporción entre los resultados favorables y el total de resultados posibles. No depende de los sucesos pasados, sino de las características propias del suceso.

Ejemplo

Pensemos, por ejemplo, en el lanzamiento de una moneda. La probabilidad de que salga cara o cruz es siempre del 50 %, porque solo hay dos resultados posibles. No importa cuántas veces se haya lanzado la moneda antes ni cuáles hayan sido los resultados: la probabilidad de que salga cara o cruz en el siguiente lanzamiento es siempre del 50 %.

La falacia de la madurez de las probabilidades se ve con frecuencia en la ruleta. Los jugadores pueden creer que, si un número concreto lleva mucho tiempo sin salir, le toca salir y deberían apostar por él. Sin embargo, la probabilidad de que salga cualquier número en la ruleta es siempre la misma: 1 entre 38 (suponiendo una ruleta americana con 38 casillas numeradas). Los giros anteriores no afectan a la probabilidad de que salga un número en el siguiente giro.

Riesgos

Esta falacia puede llevar a creer en rachas calientes y frías, es decir, en la idea de que un jugador está en racha ganadora o perdedora en función de los resultados anteriores. Aunque un jugador puede tener una buena o mala racha, se debe simplemente al azar y no sirve para predecir de forma fiable los resultados futuros.

La falacia de la madurez de las probabilidades puede tener consecuencias graves para quienes caen en ella. Cuando los jugadores siguen apostando con la esperanza de que llegue un suceso al que «le toca», pueden acabar tomando decisiones irracionales y jugando en exceso. También puede causar daños económicos, ya que los jugadores pueden apostar más de lo que pueden permitirse perder con la esperanza de ganar.

Es fundamental que los jugadores entiendan que los sucesos pasados no influyen en la probabilidad de que ocurra un suceso y que la ley de los promedios no se aplica.
El juego debe abordarse siempre siendo consciente de sus riesgos y de la importancia de tomar decisiones sensatas.

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Gambler's Guide Editorial Team

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